El sermón del monte es un texto o pasaje de la biblia en el cual su contenido puede ser entendido como un instructivo de vida que de ser cumplido, nos acerca al reino de los cielos prometido por Jesús; además, contiene indicaciones importantes para ayudamos a realizar el mandamiento divino de amar al prójimo como a nosotros mismo, que viene a ser como una nueva ley que se nos presenta.
Es muy conveniente que comprendamos que si aplicamos los principios del Sermón en forma selectiva, es decir, estableciendo diferencias entre nuestros las demás personas no estaremos viviendo de acuerdo al patrón de la justicia divina, que es perfecta por imparcial y porque proviene de Dios y que, como expresa Jesús la justicia se aplicara en igualdad para todos hombres, mujeres, pobres, ricos, justos e injustos; por eso es relacionar como la justicia debe ser vista como un aspecto general para todos los individuos y una forma que debe aplicarse sin distinción de ninguna clase.
Las Bienaventuranzas es la parte del Sermón del Monte que se refiere a lo que debería ser nuestra actitud hacia la vida, mientras el resto del escrito nos enseña a cómo relacionarnos con los otros. Aparecen al inicio del texto ya que al parecer, el haber alcanzado las condiciones de vida que se señalan, es una especie de prerrequisito para el cumplimiento adecuado de la parte restante del Sermón, el lograr cumplir con el objetivo final del Sermón del Monte va ligado fundamentalmente a lo que son las Bienaventuranzas y la manera en que se deben ver y vivir.
La misión de Jesús no era abolir o negar la tradición, sino hacer cumplir lo que estaba escrito. El nos entregó nuevos mandamientos cuyo cumplimiento y enseñanza permiten acceder a estados superiores; pero, advertía, que quienes continuaran obrando en la forma ordinaria, reproduciendo mecánicamente lo existente, no tendrían posibilidad de trascendencia alguna, o dicho de una manera diferente no tendrían la posibilidad de entrar en el reino de Dios y obtener la salvación y la vida eterna.
El Sermón podemos ver que es de carácter legal, su propósito, tal como la ley, es convencer y condenar. Por medio de la ley es el conocimiento del pecado, esto quiero decir, que por medio de la ley llego a saber cuan pecador soy. Al mismo tiempo el Sermón es el conocimiento de la injusticia. Por medio de este texto o enseñanza los discípulos podían darse cuenta cuán injustos eran y cuan inadecuados eran para el reino. En cierta forma, el Sermón era aún más condenatorio que la ley. El judío podría decir, “Nunca he cometido adulterio”. Pero Jesús dijo, “¿Has codiciado a una mujer en tu corazón?” El judío podría decir, “Nunca he asesinado a nadie”. Pero Jesús dijo, “¿Has estado enojado con tu hermano?
El Sermón del Monte fue dirigido a los judíos que seguían a Cristo y que habían visto sus asombrosos milagros. En este Sermón, explica la clase de justicia que era necesaria para estar en condiciones de entrar en el reino. El Sermón era legal en su carácter y condenatorio en su efecto. Aunque el evangelio no es revelado en este Sermón, Jesús dejó en claro que la solución para aquellos que carecen de la necesaria justicia se encuentra no en ELLOS MISMOS, sino en SU JUSTICIA. Por ello, la primera bienaventuranza muestra la bendición de las personas que reconocen su propia ruina espiritual.
A pesar de ser este un texto bíblico y que en apariencia uno no encontraría una relación directa con el Derecho; podemos ver después de analizar esta lectura que existe una relación ya que se habla de lo que es justicia, de las “leyes” que debemos cumplir para alcanzar el reino de Dios, los castigos y las formas de vivir según las enseñanzas. Es como la función que cumplen las leyes y códigos actualmente rigen el modo de vida de los seres humanos.